Vive en plenitud. Clase. El Universal. Jueves 13 de julio 2017

“Plenitud no sólo es la meta, es también el camino que nos lleva a ella”. César S. Fuentes

 

Se dice que la plenitud es el estado de la persona o cosa que ha alcanzado su máximo grado de desarrollo. Por eso, para vivirla, es indispensable utilizar al máximo todos nuestros talentos y habilidades, es decir, nuestro potencial.

 

El problema radica en que muchas veces no estamos unificados: separamos lo “bueno” de lo “malo”, decimos querer algo y nuestras acciones indican lo opuesto. En otras ocasiones, por el contrario, queremos unir lo que ya no puede estar unido. Por ejemplo: mantenernos en relaciones de cualquier tipo en las que sabemos que ya se terminaron hace tiempo y que tal vez lo único que nos une es un cariño por lo que fue, o seguimos esperando que los demás cambien.

 

Cuando estamos en un estado de insatisfacción, nos atoramos en éxitos que alguna vez tuvimos en el pasado y nos quedamos estancados ahí, como si la vida hubiera acabado en ese momento. O vemos los triunfos de alguien más y con ello justificamos nuestros propios fracasos.

 

Si te das cuenta que estás en alguna de estas situaciones, es que tú mism@ estás evitando vivir en plenitud. Es importante que hagas una revisión de qué te está impidiendo que tus acciones sean congruentes con tus deseos o para qué te mantienes en lugares en los que ya no estás creciendo ni tú ni los otros, en donde ya no hay un crecimiento mutuo, sino más bien un obstáculo para transformarte positivamente.

 

El ver los logros de otra persona, puede ayudarte como inspiración. La envidia no te sirve más que para lastimarte. Observa qué cualidades tiene esa persona y revisa si las puedes encontrar en ti. Muchas veces no podemos encontrarlas y se nos facilita verlas en el otro. Un ejercicio que puedes hacer es imaginarte a la persona en cuestión y pedirle, con tu corazón que te “preste” aquello que admiras en él o ella y de esta manera podrás sumar a tus características estas nuevas.

 

En cuanto a tus éxitos del pasado, confía en que si una vez lo lograste, con toda seguridad podrás hacerlo de nuevo. Haz una lista de tus talentos, habilidades que te ayudaron en aquel momento. Y vuelve a hacer uso de ellos. ¡Son tuyos! Y lo más importante, activa la emoción que te llevó a esos logros.

 

Asumirte complet@, unificarte, agradecer y vivir en el presente y aceptar a los demás tal y como son sin tratar de cambiarlos, son los ingredientes para vivir en plenitud. Empieza hoy y disfruta el proceso.

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