Tiempo y dinero como pretextos. Clase. El Universal. Jueves 21 de abril 2016

“Eres capaz de cumplir cualquier deseo que provenga de tu alma.”  Oscar Saúl Rodríguez

 

Muchas veces tenemos muchas ganas de hacer algo, pero desistimos pensando: “No tengo tiempo” o “Si tuviera dinero…” Puede ser que en este preciso momento de tu vida, efectivamente, tus actividades y economía no te lo permiten.

 

Alguna vez me dijo un maestro que sólo somos administradores de estos regalos: tiempo y dinero. Si lo entendemos así, está en nosotros el decidir la manera en la que los utilicemos.

Como dice el dicho “querer es poder”. Y tal vez solamente estamos usando pretextos para dejar de alcanzar estas metas.

 

Yo me he encontrado en esa situación: desde chica, siempre me han llamado la atención distintas actividades y las he realizado una por una en épocas distintas y “sacrificaba” una por la otra por el tema de falta de tiempo. Hace dos años y decidí realizar mi sueño y concretar el proyecto de “En mi mejor versión”. Y dedicar mi vida a hacer todo lo que me gusta: estudiar, escribir, dar clases, terapia, seguir en ventas, entre otras cosas. Al los pocos meses fue una realidad y hoy por hoy hago más actividades personales y profesionales que nunca antes. Se trataba de un deseo que provenía de mi alma y todo se acomodó, organicé mis horarios, hice una planeación y cada vez que surge algo nuevo, parecería que el tiempo se hace elástico.

 

Hace poco, platicando con una amiga me dijo “Si tuviera dinero, me dedicaría a estudiar”. Y le pregunté ¿De qué manera lo podrías hacer hoy con los recursos que cuentas? Se acordó que alguna vez le había comentado a su jefe la inquietud que tenía de hacer una maestría y le planteó una opción, a lo cual él le dijo que le parecía una muy buena idea para enriquecer el trabajo que ella hace y que buscarían los medios para que fuera a capacitarse en el extranjero. ¡Justo lo que ella quería!

 

¿Qué pasaría si te dieras una oportunidad de hacer lo que esté en tus manos para cumplir tus sueños? Escucha a tu corazón y date cuenta de hasta qué punto estás poniendo excusas y postergándolo. Haz un inventario de tus talentos, habilidades, recursos y platica a los demás lo que quieres, nunca sabes por dónde te va a llegar el apoyo que requieres. Planea, adminístrate y siempre ten claro tu objetivo, si es un deseo muy profundo, tarde o temprano lo puedes lograr.

 

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