¿Tengo qué? Clase. El Universal. Jueves 27 de septiembre 2018

“Y todo lo que haces por obligación se lleva la alegría de tu corazón”. Fito Páez

 

Cuando éramos niñ@ teníamos una alegría natural, estábamos descubriendo el mundo y nos divertíamos haciéndolo. Fuimos creciendo y nos empezaron a imponer reglas, a comunicarnos todas nuestras obligaciones:“Tienes que recoger tu cuarto”, “Tienes que hacer la tarea”, “Tenemos que ir a casa de tus abuelos”….  Desde ese momento nos dimos cuenta que las cosas ya no eran tan divertidas, sino que tenían un peso: el de la obligación.

 

El punto aquí no es que está mal educar a los niños, más bien mi reflexión es acerca del cómo. Muchas veces es más fácil poner una regla desde un lugar de autoridad, que de verdad enseñar el para qué sirve o de qué manera le podría servir al niño lo que le estás diciendo.

 

Hoy en tu vida ¿en cuántos lugares estás funcionando desde el “tengo qué”?  ¿Cuando lo lees te suena ligero? ¡Por supuesto que no! Vivir ahí es como traer cargando en nuestras espaldas la piedra del Pípila.

 

Estar ahí nos hace sentirnos impotentes, creemos que no hay otra opción posible más que esa. ¿Y qué tal cuando somos nosotros mismos los que nos imponemos esa carga?

 

Como adultos, se supone que ya tenemos las riendas de nuestras vidas y a veces somos nosotros quienes nos metemos en una cárcel y nos convertimos en nuestros propios carceleros, olvidando que también tenemos la llave para salir de ahí.

 

¿Qué tal que hoy, como adulto quitaras esas dos palabras de tu vocabulario? ¿Qué tal que pudieras cambiar el sentido de la obligación por otro que realmente te hiciera sentir poderos@?

 

Imagínate tu día: “Tengo que ir a trabajar, tengo que ir al súper, tengo que pagar la renta, tengo que hacer la tarea”.  Si te despiertas con esa lista de pendientes en tu mente, creo que más bien te dan ganas de volverte a meter a la cama a dormir.

 

¿Y si le dieras la vuelta? Usemos uno de esos ejemplos: ¿Para qué vas al súper? Para tener comida en tu despensa. ¿Qué es lo que en realidad quieres? Tal vez poder abrir la despensa y ver que hay  opciones para que puedas hacerte un desayuno delicioso ¿cierto? Y si mejor te conectas con eso? Voy al súper para desayonar, comer y cenar lo que me gusta.

 

Y así con todo, una vez que cambias la obligación por un acto de voluntad, tu vida se va a volver más disfrutable otra vez.

 

Mi invitación esta semana es que busques tosos los lugares en tu vida en los que estás cargándote de un peso innesesario y que tomes las riendas, que encuentres la diversión en todo y que te des cuenta cómo con algo tan fácil como esto, tu vida puede cambiar.

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
® En Mi Mejor Version por Roberta Carriles Gibbon