¿Te pueden recibir? Clase. El Universal. Jueves 27 de junio 2019

“¿A través de los ojos de quién estás juzgándote?”. Alba Molteni

 

La semana pasada hablé de cómo puedes ser tú quien sostenga tu espalda. Hoy voy a enfocarme en las expectativas que no logramos cumplir en los demás.

 

Muchas veces nos sentimos rechazados por alguien y lo que hacemos inmediatamente es juzgarnos. “¿Qué habré hecho mal?” “¿Y si hubiera dicho algo distinto?” Lo cierto es que no podemos adaptarnos a los requisitos de las demás personas para que nos reconozcan como valiosos.

 

Ya hemos dicho que cada quien vemos el mundo a través de nuestras propias proyecciones y expectativas y tratamos de acomodar todo para que se ajuste a las mismas.

 

Cada vez que nosotros tenemos una conclusión o un juicio acerca de algo o alguien, lo hacemos sólido y cualquier cosa que difiera, aunque sea un poco, la rechazamos porque no cumplió con lo que teníamos pensado.

 

Para realmente poder recibir de las situaciones y de los otros, es indispensable que estemos abiertos a verlo todo: lo bueno y lo malo y no solamente lo que nos gusta. Y de esta manera no nos decepcionamos cuando lo que se muestra es distinto.

 

Imagínate que estás conociendo a alguien y tú estás mostrándote como eres y la otra persona parece estar content@ con lo que dices y haces y tú te sientes a gusto. Y de pronto sacas un tema de conversación en el que no coinciden y esta persona se molesta. ¿Qué sucedió? ¿Es que tú estás mal por no haber satisfecho sus propias expectativas acerca de quién eras tú? ¿O es más bien que la otra persona se enfocó tanto en lo que él/ella había decidido que eras tú y se decepcionó por sus propias proyecciones de quién eras?

 

Y esto sucede con mucha frecuencia, tanto de la otra parte como al revés. No es que los otros estén mal, sino que no nos permitimos percibirlos en su totalidad y darnos cuenta de que SON mucho más allá de lo que creímos o queríamos ver.

 

Entonces no podemos recibirlos o no nos pueden recibir y se corta el flujo de intercambio que podría haberse dado si estuviéramos abiertos.

¿Cuánto te estás perdiendo de la vida y de las otras personas por esta indisposición a recibir? ¿Cuántos más regalos podrías encontrar si tan sólo dejaras pasar aquello que no te gustó para ver más allá? Y ¿cuánto, al juzgarte a ti mism@, es que no te puedes recibir tal cual eres? ¿Estarías dispuest@ a dejar ir las expectativas que tú has puesto acerca de ti mism@ y que no son más que proyecciones y expectativas de los demás?

 

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