Relaciones Tóxicas. Clase. El Universal. Jueves 14 de febrero 2019

“Si te sientes atorad@ en tu vida, busca a quién o a qué te estás atando.” Magui Block

 

Cada relación que tenemos, (de cualquier tipo) es una manifestación de la relación que tenemos con nosotros mismos. Muchas veces confundimos el verdadero amor porque en nuestra infancia no reconocimos maneras sanas en las que se relacionaban nuestros padres o nuestra familia y crecemos creyendo que así es como debería de ser.

A veces nos quedamos en relaciones que en vez de nutrirnos nos succionan. Una relación tóxica es aquella que nos liga con el otro a través del miedo, la culpa o la obligación y l@ justificamos creyendo que va a cambiar o peor aún, que nosotros tendremos el poder para lograr ese cambio. Y seguimos ahí por que nos da miedo enfrentarnos a nuestra soledad. Es el típico caso de “peor es nada”.

Un lazo tóxico te puede dañar mucho más de lo que crees y se caracteriza también por una sensación de culpa o ansiedad cuando tú tienes un logro en tu vida.

Desde pequeños pudimos haber hecho algún tipo de contrato con nuestros padres o miembros de la familia para no sobresalir en nuestra vida y nos sentimos mal si en el sistema al que pertenecemos existen historias de fracaso.

Un ejemplo de esto puede ser que un hijo se sienta mal de tener éxito en su trabajo cuando su padre o su abuelo no lo tuvo, entonces siente que si sigue su sueño, dejaría de ser amado por elllos. O una hija que aunque quisiera casarse y formar una familia, se sintiera culpable de hacerlo porque su madre o abuela se quedaron solas.

Los pactos son a nivel inconsciente y es importante reconocerlos para darnos cuenta de que el seguir el camino de alguno de nuestros ancestros no le va a devolver al otro lo que no tuvo, por el contrario, la historia continúa.

Estos lazos, aunque te podrían parecer extraños, los hacemos por amor, un amor mal entendido si quieres verlo así.

Algo que puedes hacer es un reconocimiento de estas situaciones y darte cuenta que no te corresponde a ti sanar lo que alguno de tus padres no pudo realizar y en vez de sentirte mal o culpable, los reconozcas en todo su poder. Como ya lo he mencionado en otras ocasiones, la mejor manera de honrarlos es hacer algo bueno y maravilloso con el regalo de la vida que nos dieron.

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