Razón en intuición: El mejor equipo. Clase. El Universal. Jueves 4 de junio 2015

“El intelecto siempre tiene la razón, pero la intuición nunca se equivoca”. Alejandro Jodorowsky.

 

Sabemos que en cuestiones importantes,  hay que darnos un tiempo para meditar en los pros y los contras antes de optar por algo. Usar la cabeza es muy importante, pero muchas veces, por más que pensemos algo que racionalmente parece ser lo correcto, escuchamos una voz interior que nos da una alerta.

 

Nos sentimos incómodos o asustados sin saber por qué. Analizamos mentalmente cada paso de la decisión a tomar y aparentemente todo está bien, y de todas formas, algo “no nos late”. Esto se debe a que con los sentidos podemos percibir infinidad de cosas y cuando la cabeza es la que rige, estamos basándonos en lo que conocemos y nos es familiar.

 

Sin embargo, a existen otros niveles con los que tenemos acceso al conocimiento de todo lo que existe en el universo, ya que somos campos pulsantes de energía. La intuición, esa corazonada que alguna vez hemos sentido proviene de ahí y como no procede de la mente, a veces no la entendemos.

 

Una amiga me contó que estaba saliendo con una persona  y al parecer su pareja tenía “palomita” en todos los aspectos que ella buscaba. Sin embargo, algo le decía que “no”… Pasó el tiempo y descubrió que él distaba mucho de ser lo que aparentaba y acabó con el corazón roto. Esto seguro nos ha pasado aunque en distintas circunstancias.

 

El problema surge cuando dejamos de escuchar esa voz interior que nos está dando un mensaje y tratamos de poner toda la energía en la razón. Si hacemos un ejercicio, recordaremos cuántas veces por haber dejado pasar esta corazonada, acabamos viviendo situaciones muy desagradables. Esta voz será cada vez más fuerte en la medida en que dejemos de escucharla por más tiempo. E incluso podría manifestarse físicamente como tensión  o dolor en el cuerpo. ¡Alerta!

 

Es fundamental darnos un espacio para tomar las cosas con calma y en el silencio podremos alinear la razón y la intuición. Así, ambos trabajarán en equipo y podremos elegir asertivamente. Lo que en todos los casos es importante evitar, es tomar decisiones impulsivas, lo que yo llamo decisiones con el estómago, si lo hacemos el porcentaje de consecuencias indeseables será muy alto. Entonces sintonizar el corazón y la cabeza es nuestra mejor opción. El estómago es el tercero en discordia y queda fuera de nuestro proceso.

 

Si ya tomamos una decisión y seguimos sintiendo esa incomodidad, ¡a buscar una salida! Así se trate de una circunstancia en la que nos sintamos muy comprometidos. Seamos fieles a nuestros instintos. Dejemos de comprometernos cuando no seamos capaces de cumplir. Le vamos a hacer un gran favor a todos, empezando por nosotros mismos.

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