Quiero encontrar a ese niño. Clase. El Universal. Jueves 30 de abril 2015

“Debemos escuchar al niño que un día fuimos y que existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de instantes mágicos”. Paulo Coelho.

 

Cuando somos niños absorbemos todo lo que proviene de nuestro entorno. Figuras importantes como los padres son idealmente los encargados de proveernos nuestras necesidades básicas: nutrición, cuidado, apoyo, estímulo, bienestar financiero, protección amorosa, entre otras. Si las demuestran consistentemente las internalizamos y estamos listos para enfrentar la vida.

 

Cuando por alguna razón, ellos o alguna otra figura clave de nuestra infancia no nos pudieron dar estos aspectos de amor, estas imágenes no las registramos porque no las conocimos y en la edad adulta, salimos al mundo tratándolas de satisfacer a través de quienes nos rodean.

 

El resultado es que nunca nos sentiremos satisfechos porque lo que no recibimos de ellos, ya no lo podremos recibir de alguien más. Y en muchas de nuestras relaciones nos encontramos haciendo berrinches, demandando, sintiendo miedo, por ejemplo. Estas reacciones provienen de nuestro niño interior que nos está pidiendo ayuda.

 

En vez de estar buscando por la vida satisfactores de nuestras carencias, podemos convertirnos en nuestro padre o madre ideales.

 

¿Cómo? Te propongo un ejercicio: Cierra los ojos e imagínate a ti mismo entre un rango de 0 a 15 años. Visualízate lo más detalladamente posible. ¿Qué sientes? ¿Cómo te ves? ¿Qué traes puesto?  Pregúntate qué necesitas. Una vez que lo tengas claro acércate a ese niño o niña, abrázalo y dile frases como “Ya no sufras, estoy aquí para cuidarte y nunca te voy a dejar.” “Yo te voy a dar todos los días amor y todo aquello que te hace falta.”. “Puedes confiar en mi”. “Me voy a hacer cargo de ti”.

 

Escoge un objeto que simbolice a tu niño o niña interior y llévalo a todas partes durante una semana, duerme con él, acercarlo a tu corazón, invítalo a divertirse contigo… Tú sabrás cómo y cuándo hacerlo. Apapáchalo si tiene miedo y si está triste, consuélalo.

 

Y puedes recurrir a él cada vez que te sientas impotente, frustrado, enojado…Dale atención y cariño. Te aseguro que te vas a sentir mucho mejor. Al convertirte en tu padre o madre ideal, podrás sanarte y tener relaciones de calidad.

 

Ese niño está dentro de ti. Encuéntralo y ámalo más que a nadie.

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