Primavera: tiempo de renacer. Clase. El Universal. Jueves 31 de marzo 2016

“En la antigüedad, los cambios estacionales y sus transiciones eran el reloj de la vida... Nuestros ancestros estaban perfectamente sincronizados con cada fase estacional, con cada cambio climático... Cada estación y cada transición anual no sólo indicaban un cambio de clima, sino también de actividades humanas y cotidianas... El equinoccio celebraba la vida y el florecimiento de la misma..” César S. Fuentes

 

La primavera es la estación que marca nuevos inicios, el contacto con nuestra fuerza vital, optimismo y nuestra disposición para comenzar de nuevo. Es una oportunidad para florecer. Después del invierno, en donde muchos animales hibernan por las condiciones climáticas, en la primavera vuelven a salir, los árboles se llenan de flores y es la época del apareamiento, de la creación de la nueva vida.

 

Aunque nos regimos por el calendario Gregoriano, en donde el año empieza en enero, si nos conectamos con la naturaleza, nos podemos dar cuenta que, aunque tengamos “toda la energía” para empezar, nos encontramos con que nuestro cuerpo no avanza con la facilidad que quisiéramos, nos sentimos aletargados y nos da la impresión de que “el año no arranca”.

 

Este año, en especial, el ambiente ha sido de mucha incertidumbre, miedo, desconcierto y frustración. Y si sumamos los cambios climáticos tan drásticos que hemos vivido, por ejemplo, en la Ciudad de México: los fuertes vientos y después la contingencia ambiental. Todo eso influye y nuestras emociones cambian constantemente, porque estamos mucho más conectados con la naturaleza de lo que creemos.

 

La primavera nos da la ocasión de renovarnos y de iniciar con más fluidez. Podemos transformar nuestra conciencia para recordar quiénes somos con mayor facilidad, porque estamos sincronizados con la vida. Esto es como quitar “capas de cebolla” que hemos creado con los años debido a circunstancias, miedos, querernos adaptar a los demás para evitar el rechazo, entre otros. Cuando somos niños, llegamos a este mundo provenientes de uno de luz. Para un niño no hay límites, todo es posible. Pero nos llenamos de ideas limitantes que nos son impuestas. Y eso hace que cada vez nos vayamos desviando de quiénes somos en verdad.

 

Ahora como adultos, tenemos la capacidad de buscar en nuestro interior y reconocer esa chispa de luz que sigue dentro de nosotros y que ha sido cubierta por estos velos. Te invito a que en esta primavera celebres la vida, renazcas y des pasos firmes en la dirección que deseas. Confía en esta oportunidad y deja atrás lo que ya no te sirve. Deseo de todo corazón que este nuevo ciclo esté lleno de bendiciones.

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