Parada en los pits. Clase. El Universal. Jueves 15 de octubre 2015.

"Más vale un colorado que cien descoloridos". Dicho popular mexicano.

 

Es un día perfecto, María se despierta, va a su clase de yoga y desayuna con calma. Sale a trabajar y le tocan todos los semáforos en verde. Come con su mejor amiga en su restaurante favorito y en la noche tiene planeado hacerse manicure y darse un masaje. ¡Qué más puede pedir!

En la tarde va a recoger unos papeles a la oficina de un ex novio, que según ella, ya tiene perfectamente superado. Al llegar, la hacen esperar y le entregan los documentos en la entrada. De pronto una furia a se apodera de ella.

 

Para distraerse, llama a su contadora y se corta la llamada. Cada vez se pone de peor humor…

Insiste en arreglar su tema contable, pero truena la computadora y justo en ese momento llega la manicurista, quien empieza su trabajo a medias, porque María sigue intentando imprimir un contrato.

Resultado: dos dedos cortados y su día ideal convertido en una pesadilla. Se va a dormir preguntándose por qué si estaba en un momento tan “zen” y tan feliz, de pronto todo se fue por la borda.

 

Me contó esta historia y le pregunté qué creía que había detonado que su día se transformara en lo que menos esperaba. Y se dio cuenta que aún estaba furiosa con su ex novio, pero había tapado sus sentimientos.

 

A veces nos dicen que es malo enojarnos, por lo que tratamos de evitar el contacto con lo que estamos viviendo. E invariablemente lo que reprimimos brota en cualqier situación que pueda o no semejarse a lo que realmente lo está causando. La siguiente pregunta fue: ¿qué crees que podrías hacer que te quitara ese enojo? Y me dijo: “quiero romper todas las fotos y a despotricar todo lo que siento”. Y así lo hizo. Sacó todas las fotos y las fue rompiendo una por una expresando todo lo que sentía y diciendo, sin censura, lo que salía de su ronco pecho. Mientras lo hacía, se sintió cada vez más aliviada hasta el grado de reírse por lo que decía. Ya no tenía tanta importancia. Finalmente respiró y se fue a dormir como bebé.

 

Es importante tener nuestros momentos de catarsis, de lo contrario, si nos evadimos, hilamos un enojo con otro y creamos una cadena de furia que se va incrementando.

 

Este tipo de ejercicios te libera sin que tengas que salir al mundo a golpear al ex novio o al que se pare enfrente. Es algo que haces contigo sin lastimar a alguien, porque al hacerlo consciente te das cuenta que es el ego el que se está manifestando y el ego no eres tú. Cuando puedes separarlos, te liberas de la culpa por expresarlo.

 

Sigues en la carrera y vas a ganar, simplemente haces una parada en los pits para centrarte y sales al mundo con más fuerza que antes.

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