Para siempre. Clase. El Universal. Jueves 7 de julio 2016

“Nada hay absoluto. Todo se cambia, todo se mueve, todo revoluciona, todo vuela y se va.” Frida Kalho

 

¿Cuántas emociones hemos sentido al enfrentarnos al “para siempre”? Si estamos en una etapa de felicidad, queremos alargarla para toda la eternidad, pero ¿qué tal cuando estamos pasando por un mal momento? El “para siempre” lo vemos como una sombra que nos amenaza.

 

Lo cierto es que en ambos casos se trata de una ilusión. Afortunada o desafortunadamente, según sea el caso, la única constante es el cambio. Conforme pasa el tiempo nos damos cuenta de que las situaciones, personas, relaciones van y vienen y que incluso las que mantenemos se van renovando.

 

Y con toda esa experiencia, aún guardamos en algún lugar esa idea y nos frustramos y entristecemos cuando vemos que algo terminó o nos atemorizamos y angustiamos cuando pasamos alguna dificultad.

Sin embargo hay otra opción, sobre todo si tienes un compromiso con ser mejor persona cada día. El saber que el “para siempre” no existe, te abre una ventana a la luz y puedes avanzar hacia un lugar mucho mejor que en el que estás en este momento. La libertad te permite elegir qué rumbo vas a tomar en tu camino de transformación.

 

Entonces ¿qué hacer? Conectarte en el aquí y ahora, disfrutarlo al máximo y vive el duelo en caso de que estés pasando por una pérdida. Para lograrlo es importante que contactes con tu respiración. Si no sabes meditar, no importa, el percibir cómo entra y sale aire de vida te mantiene en el presente. De esta manera, si estás pasando por un momento de gozo, inhala placer y alegría y si por el contrario, te sientes mal, exhala las sensaciones negativas y deja entrar paz.

 

El “para siempre” también es engañoso, porque damos por hecho algo o a alguien al creer que estará ahí toda la vida.

 

Para centrarte, te recomiendo que utilices mejor la frase “por el momento”.  De esta manera crearás más conciencia de lo que realmente está pasando y no de los castillos en er aire que creaste o de la inmensa bola de nieve que te aplasta.

 

“Por el momento estoy muy contenta en mi trabajo”. “Por el momento prefiero gastar en otra cosa”, “Por el momento estoy pasando por un momento complecado en mi vida”. “Por el momento no tengo trabajo”. Pero “solo por el momento”. Esto hará que lo bueno tenga un significado distinto y lo puedas apreciar y que lo malo sea más ligero y te conectarás con la esperanza.

 

Muchas veces el modificar una manera de pensar y decir las cosas de una manera tan sencilla, te ayuda a ver importantes resultados positivos en tu vida y en tu entorno.

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