Obediente con la vida. Clase. El Universal. Jueves 5 de marzo 205

“La vida es como un espejo: te sonríe si la miras sonriendo”. Mahatma Gandhi.

Hace algunos años una amiga muy querida estaba pasando por una situación extremadamente difícil. Sin embargo la forma en la que manejaba las cosas denotaba una gran madurez y entereza. Alguien se refirió a ella diciendo que era “obediente con la vida”. Esto me dejó pensando mucho porque creo que hay una confusión entre aceptación y resignación. Para mi existe una diferencia abismal entre las dos posturas y finalmente llegué a una conclusión.

 

Resignarse me suena a algo forzado, es una lucha interna contra una situación, me imagino como si estuvieras deteniendo una pelota con la mano adentro del agua, pones todas tus fuerzas y la pelota se queda dentro, pero si te cansas, si dejas de ejercer presión, invariablemente la pelota saldrá a flote.

 

Aceptar las cosas es otra forma de encarar una circunstancia, es darte cuenta que eso que sucede está fuera de tu alcance cambiarlo y sin embargo lo miras, lo vives y lo dejas pasar. Aquí puedo visualizarlo como estar parado frente a una gran ola, probablemente estás muerto de miedo porque sabes que te puede revolcar, pero lo que haces es sumergirte en el agua y nadar por abajo. Llegó, sin embargo, aceptaste que venía y la dejaste pasar y saliste adelante.

He observado durante mucho tiempo a mi amiga y la admiro por su forma de llevar la vida. Como todas las personas, ha pasado por momentos difíciles, sin embargo su postura es admirable: la veo tranquila, con una actitud optimista y cierto, obediente.

 

Hace poco estuve platicando con ella y está en un momento de su vida muy feliz, viviendo algo que deseaba muchísimo. Le pregunté ¿cómo le haces para ser así? Su respuesta fue “Cuando quiero algo pongo todo lo que esté a mi alcance para lograrlo, todo, y se dé o no el resultado que busco, me quedo en paz por haber hecho lo que estaba en mis manos”.

 

Y esto me recuerda a algo que me encantó cuando lo escuché: el deseo es natural en en ser humano, el motor que nos mantiene vivos. Lo que sentimos que nos mata es la obsesión.

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
® En Mi Mejor Version por Roberta Carriles Gibbon