Nunca estamos solos. Clase. El Universal. Jueves 4 de abril 2019

“Cuando intuyes que debes hacer algo, a menudo es porque tu ángel de la guarda se está comunicando contigo.” Lorna Byrne

 

A muchos cuando fuimos niños nos hablaron de nuestro ángel de la guarda con quien seguramente tuvimos contacto ya que estábamos más abiertos a creer en que todo era posible y probablemente con los años nos olvidamos porque ya no estábamos en edad de creer en ese tipo de “magia”.

 

Una de las experiencias más lindas que he tenido en mi vida ha sido retomar el contacto con él en mi edad adulta. Y por distintas razones llevo algunos años buscando información al respecto, aunque te puedo decir que lo más impresionante es lo vivido, lo que no me han contado.

 

Así fue que he estudiado algunos cursos y encontrado libros de autoras como Doreen Virtue y Lorna Byrne quienes hablan de su propia experiencia y aunque el punto de vista es distinto en muchas ocasiones, en lo que hay invariablemente una coincidencia es el que todos los seres humanos tenemos este regalo, sin importar si lo creemos o no, cuál es nuestra religión, si somos “buenos” o “malos”. Es un regalo que recibimos y que como tenemos elección, podemos recibirlo o no.

 

Los ángeles se comunican con nosotros de distintas maneras, a través de pensamientos, intuición, mensajes que recibimos de otras personas, canciones, plumas que encontramos en los lugares más extraños, hay quienes pueden verlos o escucharlos o sentir algún escalofrío o que se te pone la piel “chinita”, olores, hay un sinfín de modalidades en las que constantemente nos están diciendo que están con nosotros.

 

Ellos no tienen libre albedrío, esto es que aunque lo desearan, no pueden intervenir en nuestras vidas a menos que nosotros los invitemos. Hay mucha información acerca de este tema y me sería imposible hablar de ella en este espacio.

 

Yo puedo decirte que a veces juego mucho y les he pedido señales específicas. Recuerdo una vez que hice una pregunta para solicitar guía y pedí una manifestación de mariposa, ya fuera en una canción, una pintura, un libro, una volando (lo cual era difícil porque era invierno y no es que hubieran muchas) o lo que fuera… Al poco tiempo en la calle me encontré volando una chiquitita, casi como perdida y minutos después pasé frente a un aparador y “sin querer” me regresé y mi vista cayó en un collar con una mariposa.

 

Mi invitación es a que más allá de lo que puedas encontrar, te puedas animar a vivir tu propia experiencia. Y no te sientas mal si no lo logras percibir a la primera. Es muy chistoso, yo te puedo decir que ellos (porque a veces hay más ángeles además del de la guarda) constantemente están mandando señales de todo tipo y cuando reconoces alguna, es como si vieran que ese es el mejor medio de comunicación contigo y se van más por ahí. ¿Qué tienes que perder?

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