No "mates" al mensajero. Clase. El Universal. Jueves 15 de septiembre 2016

"Avanzar en la vida no significa mudarte a otro país o cambiar de relaciones. No estamos aquí para escapar, estamos aquí para transformarnos ”.  Shimon Sarfati

 

Hace unos días recibí la noticia de la muerte de Shimon Sarfati, quien me introdujo en mis estudios en el Centro de Kabbalah.  Shimon fue de esas personas a quienes realmente puedes llamar maestro, porque enseñaba con el ejemplo. Siempre ocurrente, con un gran sentido del humor y sencillez para transmitir sus conocimientos. Me siento bendecida por haber coincidido con él.

 

El Centro de Kabbalah proporciona a sus estudiantes las herramientas para mejorar su vida y lograr una transformación. No se trata de una religión, como muchas personas piensan, es un camino espiritual en el que encontré el “¿cómo?” de muchos temas que ya había escuchado antes. Para mi fue de gran ayuda y por eso hoy me gustaría compartir algo de lo que aprendí:

 

El mundo espiritual está compuesto por el 99% y el físico, que es en el que vivimos, representa únicamente el 1%. Es aquí en donde encontramos los obstáculos que hay que vencer para acceder a ese mundo de luz  (99%) y ser la mejor versión de nosotros mismos.

 

Lo que nos impide trascender es nuestro ego, que se manifiesta a través de emociones reactivas como miedo, enojo, duda, entre otras. Y el trabajo no es pelear con esas emociones, sino aceptarlas y elegir una manera proactiva de dirigirnos en determinada situación. En la medida en la que practiquemos esto en nuestra vida diaria, tendremos más herramientas para revelar la luz.

 

Una de las lecciones que aprendí de Shimon es que cuando nos molestamos con alguien es porque nos está mostrando un aspecto personal en el que tenemos que trabajar y existen dos opciones: o llegar a la causa de esa emoción y transformarla o dejar que el río nos arrastre y “matar” al mensajero. Y por lo general, reaccionamos de la segunda manera.

 

Por ejemplo: puedes llevar una historia de relaciones de pareja en la que el otro no quiere comprometerse. Por alguna u otra razón parecería que te llegan como cortad@s con la misma tijera… Puedes pasar tu vida hablando mal de ell@s y ponerte en el papel de víctima o preguntarte ¿qué me pasa a mi con relación al compromiso? Si le buscas, podrías darte cuenta que probablemente quien le huye al compromiso eres tú y que de manera inconsciente escoges a este tipo de personas para evitar responsabilizarte. Una vez que lo asumes, es mucho más fácil trabajar el tema en ti y pasar esta prueba.

 

Los mensajeros son quienes nos dan la oportunidad de revelar la luz y nos van a presionar exactamente en las áreas que tenemos que modificar.  Nos muestran aspectos que tal vez no non tan evidentes a simple vista. 

 

La próxima vez que te encuentres en una situación que te haga reaccionar negativamente, te sugiero que hagas una pausa y que te preguntes ¿qué parte de mi me está enseñando esta persona que me molesta? Y que te responsabilices de esto. Evita culpar al otro, evita matar al mensajero.

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