No hay producto terminado. Clase. El Universal. Jueves 2 de mayo 2019

“Sólo la renovación puede mantener, el que se queda parado se retrasa.” Everhardus Johannes Potgeiter

 

Cuántas veces nos gustaría tener una bola de cristal para ver el futuro cuando algo no está siendo como hubiéramos querido.  En realidad el tiempo no existe, es una ilusión que tenemos para poder ver las cosas de manera lineal, sin embargo todo existe simultáneamente y esto incluye las millones de posibilidades que hay para cada elección que tomamos hoy.

 

Claro que esto no es tan fácil de entender con nuestra mente racional, sin embargo, como lo he comentado en otras ocasiones, nuestro cuerpo tiene la capacidad de percibir la energía de algo que aún no se ha materializado.

 

Puedes llamarlo intuición. Seguramente te ha pasado que llegas a un lugar y aunque no conozcas a nadie, hay algo que no te late. O que vas por un camino y de pronto decides cambiar de ruta sin una explicación lógica.

 

Todo el tiempo estamos percibiendo, somos como antenas, el problema es que no les ponemos atención porque según nosotros, quisiéramos irnos al futuro para ver cuál es el desenlace de la situación.

 

La única manera en la que podemos percibir es recibiendo estas señales y viendo cómo responde nuestro cuerpo a ellas.

 

Por otro lado, las expectativas que tenemos hacia las personas o las circunstancias son la principal limitante que nos ponemos para usar la percepción que estamos teniendo. Una cosa es que puedas darte cuenta que algo o alguien tiene potencial y otra muy distinta es ponerle forma y tratar de ver todo con una forma y una estructura definidas. Cuando hacemos esto, estamos perdiendo de vista mucho, ya que todo está en un constante cambio y lo que en algún momento podría haberse encaminado hacia un lugar, en el proceso puede albergar mucho más potencial que el que nunca podríamos haber imaginado.

 

Hay que considerar que en el Universo todo es un movimiento, nada es estático. Incluso si tuviéramos un microscopio muy potente, podríamos ver que los átomos de una roca se están moviendo, aunque no lo podamos percibir.

 

Cuando llegamos a un resultado que se parece a lo que deseábamos, muchas veces nos instalamos ahí. Llámalo una relación, un negocio o lo que quieras y esto es lo que nos hace olvidar que por más que queramos no se va a quedar ahí eternamente. Es por eso que es importante que de manera constante observemos desde el presente y hagamos preguntas. Un ejemplo puede ser: si yo quisiera ir hacia allá ¿qué puedo elegir hoy que me encamine? ¿Qué pasos doy hoy para llegar? Y de esta manera vamos fluyendo con la vida y siguiendo las señales. Cuando disfrutamos el viaje es cuando nuestra vida se vuelve más divertida e interesante.

 

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