No aceptes copias. Clase. El Universal. Jueves 14 de junio 2018

“La originalidad es la vuelta a los orígenes”. Antonio Gaudí Cornet.

 

Trabajé algunos años en una consultoría de desarrollo de franquicias. Una franquicia o una cadena son réplicas de una fórmula de algo que funcionó en algún lugar y por eso se toma la decisión de replicarlo en otros. Así, se hacen manuales de cómo funciona ese negocio en todas las áreas: desde el espacio, la presentación de los productos, las frases que se utilizan para atender a los clientes, fórmulas para elaborar los productos y servicios… Así, cuando tú visitas un establecimiento que forma parte de una franquicia o cadena, reconozcas algo que te llama la atención y sin importar el lugar geográfico en el que te encuentres, recibas algo si no idéntico, lo más parecido posible…

 

Entonces muchas veces prefieres ir a algún lugar que te sea conocido, con tal de no llevarte una sorpresa de ir a algo distinto y que nadie lo conoce, aunque podría ser mejor, pero evitas riesgos.

 

Mi reflexión del día de hoy tiene que ver con todas las fórmulas pre fabricadas que usas en tu vida sin ni siquiera hacer consciencia si realmente eso que a muchos les sirve, realmente te está aportando a tu vida.

 

Igual que nos vamos de compras a las tiendas, lo hacemos con ideas, formas de vida, métodos porque “así es” y punto. “Si a muchos les funcionó, seguramente es porque eso es bueno”.

 

¿Eso es verdad o mentira para ti? ¿Eres de los que te sientes raro cuando no formas parte de la mayoría? ¿Qué tal que precisamente eso es lo que te hace único y original? ¿Qué tal que no estás mal, sino que simplemente tu camino es distinto?

 

Y esto aplica en todas las áreas de la vida. ¿Te ha pasado que estás en una relación con “el hombre o la mujer perfect@s” y sin embargo tú eres infeliz? ¿O que simplemente estás en una relación, porque de lo contrario eres un “perdedor” y tú ni quieres? ¿O un trabajo o lo que sea?

 

Lo que más miedo nos da es dejar de pertenecer porque creemos que nos vamos a quedar solos y lo cierto es que al final del día, nunca estamos solos, estamos con nosotros mismos.

 

¿Cómo sería tu vida si realmente te atrevieras a pagar el precio que implica ser realmente tú? Y digo pagar el precio porque en este mundo así funcionan las cosas. ¿Cuánto tiempo, energía, recursos y dinero has estado invirtiendo en fórmulas maravilla?

 

¿Estarías dispuesto a ser independiente, único y original? ¿Cómo sería tu vida si siguieras a tu SER, a tu corazón, a tu yo interior o como quieras llamarlo? No aceptes copias.  Viaja, date la vuelta, haz lo que te haga feliz siempre, ve y regresa a ti, a tu origen. Nunca te olvides de quién eres realmente TÚ.

 

 

 

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