Metas a corto plazo. Clase. El Universal. Jueves 22 de enero 2015

Más vale paso que dure a trote que canse”. Dicho popular mexicano.

 

En las últimas semanas he notado una situación que se presenta como recurrente tanto en conversaciones con amigos y familiares, como en consulta: nos encontramos con una lista de proyectos o temas personales, de trabajo y relaciones que queremos cambiar y que sabemos que es importante hacerlo.

 

Sin embargo son tantas las ideas que llegan a nuestra mente que no sabemos por dónde empezar. Escuché un ejemplo de un maestro que me pareció gracioso y lleno de verdad. Un día amanecemos sintiendo que somos malos hijos o malos esposos, que nuestro trabajo no es el ideal, que somos egoístas, que no avanzamos y que para colmo, estamos gordos.

 

En otras palabras, nuestro vaso se está desbordando y llega un punto en que vemos una ola gigante que nos amenaza con revolcarnos.

 

¿Qué hacer con esto?

Primero, detectar cada día algún pendiente del tema que sea y proponernos hacer algo al respecto, sin postergarlo, porque de esta manera nos hacemos conscientes de que hay un algo que resolver. Cuando estos se empiezan a presentar con más frecuencia, se convierten en focos amarillos, que si pasamos por alto, pronto cambiarán a rojos y nos sentiremos abrumados.

 

Supongamos que ya estás con el agua hasta el cuello, porque dejaste pasar las alertas. Abre un espacio para ti y escribe una lista con las cosas que crees importante modificar. Una vez que la hayas terminado, detecta cuáles son urgentes y cuáles importantes. Subraya la que creas que merece tu atención, la primordial.

 

Ahora, piensa qué puedes cambiar o modificar en ti, para ponerle solución. Recuerda que cualquier situación, por externa que parezca, lleva algo de responsabilidad de tu parte y pregúntate desde tu corazón ¿qué cualidad o habilidad tengo yo para cambiar esto? Una vez que tengas más claro, llévalo a una acción concreta y determina un tiempo.

 

Por ejemplo, si escribiste que es urgente darle más atención a tus hijos y reconociste que eres divertido, amoroso, tu acción podría ser dedicarte 20 minutos diarios a platicar con ellos, leerles un cuento jugar, interesarte por sus algo que les guste.

 

Aunque tengas el trabajo más absorbente del mundo, te aseguro que si te lo propones podrás hacerlo. Es más, si quieres empieza por menos días, cinco.

 

Pero esta tarea es indispensable que la cumplas por un determinado tiempo hasta que ya se convierta en un hábito.

 

Y dependiendo de tu capacidad, podrás irte poniendo metas a corto plazo para cubrir lo que has dejado a un lado.

 

Lo más importante es que lo que te propongas lo cumplas. Poco a poco, sin prisa. Conforme pase el tiempo verás que con un solo cambio que hagas, notarás una transformación en las demás áreas.

 

Si es necesario, proponte una sola meta para realizar en un año y cúmplela.

Es más importante tener un proyecto bien hecho paso a paso, que muchos proyectos grandes que duren poco.

 

Recuerda, al detectar algo que quieres cambiar, ya has dado un gran paso.

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