La energía del dinero (parte 2). Clase. El Universal. Jueves 15 de diciembre 2016

“El dinero es la felicidad humana en abstracto; en consecuencia, aquel que no es capaz de ser feliz en concreto, pone todo su corazón en el dinero.” William Shakespeare

 

 

Pensar en el dinero es algo que hacemos todos, aunque no lo expresemos. Es una forma en la que medimos el valor de las cosas y tristemente a veces, hasta el de las personas. Pero si lo pensamos bien, se trata de papel impreso. ¿Qué importancia podría tener y por qué se la damos? Por lo que representa: poder, éxito.

 

Para relacionarnos mejor con él es preciso comprender, más allá del aspecto físico, el energético, que es en donde toda la abundancia fluye.

 

Te daré un ejemplo: sabes que tienes determinada cantidad en tu cuenta porque te lo dice el portal de internet, pero en el momento en que haces una transferencia, esa cantidad disminuye y aparece en la de la persona a quien se la depositaste. Nunca lo tuviste en tus manos, no lo tocaste, pero te daba seguridad saber que “ahí estaba”. Así es como funciona el reino de la abundancia. Y puedes accesar a ella tan fácilmente como lo haces en tu portal bancario. La diferencia está en que en uno lo crees y en el otro te cuesta trabajo creerlo. Pero ¿por qué eres escéptico? ¡¡¡el dinero nunca lo viste tampoco!!!

 

Ahora, ¿cómo contactas la parte energética del dinero? Cuando te das cuenta que hay algo más allá de lo que percibes en el mundo limitado de lo material. Esto lo he aprendido de distintas fuentes.

 

Leí un ejemplo que puede ayudarte a entender mejor esto: Cuando un pozo de agua no se usa, se corre el riesgo de que se tape o que el agua se vaya hacia otro lado, entonces, entre más se utilice, más agua va a dar. Lo mismo sucede con el dinero.

 

Si lo atoras, se detiene, se devalúa. ¿Te has encontrado algún billete de 20 pesos antiguo? ¿Para qué te sirve?

 

Una de las mejores maneras de utilizarlo es compartiéndolo. Cuando entendemos que es una bendición y por lo tanto es nuestra responsabilidad dar una parte de lo que recibimos. Es más, incluso antes de pagar tu renta o el súper. Prueba destinando una parte, un diez por ciento con alguien, con quien tú quieras, que sepas que está en una necesidad económica y si lo haces de manera anónima, mucho mejor.

 

Suena descabellado y esto es porque solamente estamos apreciando la parte física del dinero, del papel. ¿Cómo voy a dar si apenas me alcanza?  Aquí el ego en forma de miedo es el que interviene para obstaculizar nuestro pozo. Y todos lo sentimos. Sin embargo creo que si muchas personas modificamos nuestra conciencia individual, lograremos crear una masa crítica en la que podamos influir en el mundo. ¿Tomas el riesgo conmigo?

 

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