Honra lo que se fue. Clase. El Universal. Jueves 6 de diciembre 2018

“Acepta. No es resignación. Pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.” Dalai Lama

 

Muchas veces nos cuesta trabajo dejar ir algo: ya sea un ser querido que murió, una relación que llego a su fin, un trabajo, una escuela y nos quedamos atorados en el pasado sin poder avanzar.

 

No siempre somos capaces de expresar nuestras emociones al respecto y fingimos como que no pasó nada y esto aumenta la carga al reprimir nuestra tristeza, ansiedad o miedo.

 

Todas estas situaciones representan un duelo y cuando éste es vivido, podemos encontrar una manera más fácil de quedarnos en la vida y abrirnos a la esperanza de nuevas oportunidades.

 

El duelo es distinto para cada quien, no hay un tiempo determinado para vivirlo, como a veces nos dicen. Cada uno de nosotros tenemos una forma individual de hacer frente a estas situaciones.

 

De alguna manera estas pérdidas son muertes de algo o alguien. Elisabeth Kübler-Ross, quien dedicó su vida a trabajar con enfermos terminales y se considera la iniciadora de la Tanatología, describe 5 etapas que viven los seres humanos durante este proceso:

 

  1. Negación: Esto no está pasando.
  2. Enojo: ¿Por qué,? No es justo.
  3. Negociación: Cambio esto por  “X”.
  4. Depresión: Ya no quiero seguir.
  5. Aceptación: No puedo hacer nada al respecto, sigo adelante.

 

Podemos experimentar las primeras cuatro en distinto orden y muchas veces creemos que ya lo logramos y nos regresamos, lo cual es frustrante. Lo que es cierto, es que tarde o temprano llegamos a la última, que es la aceptación, cuando nos damos cuenta de que esa pérdida es inminente y que no está en nuestras manos cambiar el rumbo.

 

La que he visto que es más común que nos mantenga aferrados es el enojo, ya que de alguna manera creemos que es más fácil permanecer con esta ira, que reconocer nuestra tristeza y frustración.

 

Nos enojamos por lo que fue, por lo que pudo haber sido si tan sólo… y vivimos en un círculo vicioso que no nos permite liberarnos y avanzar.

Lo que te recomiendo que hagas si te encuentras en una situación así  es que reconozcas y agradezcas todo lo bueno que te dejó esa persona o experiencia. Puedes hacerlo por escrito. La gratitud es una energía que abre todas las puertas, ya que nos conecta con todo lo que sí hubo y nos da esperanzas para seguir adelante.

 

La mejor manera de honrar a alguien que se fue es quedándonos en la vida y el mejor regalo que podemos darle es vivirla al máximo durante el tiempo que nos quede.

 

 

Versión para imprimir Versión para imprimir | Mapa del sitio
® En Mi Mejor Version por Roberta Carriles Gibbon