Hablemos de dinero. Clase. El Universal. Jueves 28 de junio 2018

"El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia". Woody Allen

 

Normalmente nos dicen que está mal hablar de dinero, sin embargo, creo que secretamente todos soñamos en él y nos encanta su compañía.

 

Lo cierto es que este mundo se mueve con esta energía y si lo pensamos bien, es una gran herramienta para poder ayudar a los demás.

 

El dinero tiene que ver con nuestra capacidad de recibir. Estamos acostumbrados, porque así nos lo enseñaron a dar y dar y dar y nos sentimos culpables cuando recibimos ¿cierto?

 

¿Y si se tratara de un flujo como el de la respiración? Si solamente exhalas, te ahogas, de la misma manera que si lo único que haces es inhalar.

 

Esta es una reflexión para que te des cuenta de cómo estás atorando tus flujos de dinero. ¿Eres de los que a la primera de cambio estás dispuest@ a pagar lo que sea que alguien te cobre y por el contrario te cuesta trabajo darte valor a ti y a lo que haces?

 

¿Cuándo decidiste que tú valías menos que los demás? ¿Qué mentiras te cuentas y te compras cuando anulas tus logros, tus méritos y lo que eres?

 

¿Eres de las personas que están dando y dando en sus relaciones y que no pueden recibir? Cuando no puedes recibir, llegará un momento en el que te quedarás sin reservas y acuérdate que no solamente estamos hablando de dinero, digamos que es la forma en la que le damos valor a las cosas: “esto vale oro”  .

 

Entre más abras tu capacidad para recibir, más posibilidades estarán llegando a tu vida, incluido el efectivo.  Recibir todo, tanto las “mentitas” como las “mentadas”. Y sí, sé que las segundas cuestan más trabajo porque es más lindo recibir mentitas. Sin embargo, cuando somos capaces de darnos cuenta de que el Universo no hace diferencias entre bonito y feo, ni poco o mucho ni bueno ni malo y simplemente te “manda”, podrás estar agradecido con todo, absolutamente todo lo que te llega.

 

Agradece que hablen de ti, no importa si sea bueno o malo lo que dicen, al final del día eres importante para alguien, incluso para quien te está juzgando…

Y cada vez que recibas efectivo, por poco que te parezca, da las gracias y pregunta ¿puedo tener más de esto por favor? Acuérdate que vivimos en un mundo de abundancia que solamente está esperando a que estires la mano y lo recibas. El tema aquí es que no lo creemos y pensamos que todo tiene que ser mucho más difícil de lo que realmente es.

 

¿Cómo sería tu vida si desde que abrieras los ojos en la mañana agradecieras todo lo que recibes y lo que ya está y que en la noche hicieras un balance? ¿Eres rico entonces?

 

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