Encuentra tu misión. Clase. El Universal. Jueves 30 de octubre 2014.

A donde se inclina el corazón, allí se inclina el pie”, Proverbio árabe.

 

¿Cuántas veces te has encontrado en situaciones en las que te preguntas por qué o para qué estás aquí, para qué viniste a este mundo o si estás en el camino correcto?

 

De niños, somos más libres, no tenemos capas que nos cubran los ojos y el entendimiento, percibimos el mundo con el corazón. En pocas palabras tenemos todo más claro.

 

Tal vez te gustaba la música o la naturaleza o ciertos juegos, pero no podías desarrollarte en esos temas porque tus padres veían que en el futuro no te darían el sustento necesario para vivir de acuerdo con los estándares familiares. O quizá tus amigos te llamaban “raro” o tenías que seguir un plan escolar estricto. Y así seguiste tu vida apegado a estos conceptos.

 

A una temprana edad tuviste que elegir qué carrera estudiar, una pareja para formar una familia, cuántos hijos tener, un trabajo… Y un día te diste cuenta de que algo te faltaba, te sentías vacío, tu corazón y tu mente iban en direcciones contrarias.

 

Aquí viene la buena noticia: Todos, desde que nacemos llegamos con una misión a este mundo y la desarrollamos conscientes o no, durante toda nuestra vida y en todas las actividades que realizamos.

 

Según Laurie Beth Jones, autora del libro Encuentra tu camino, existen muchas ideas erróneas acerca del concepto “misión”. Tu misión no es tu trabajo, ni tu rol ni tus quehaceres, ni está definida por el lugar en donde naciste. Es tan sencilla que abarca una sola frase. Por ejemplo, la misión de la Madre Teresa de Calcuta fue “Servir de todo corazón a los más pobres entre los pobres”.

 

Ahora, ¿cómo encuentras la tuya? Busca dentro de tu corazón y tu memoria aquellas cosas que te encanta hacer, para las cuales tienes talento, una causa por la cual merecería la pena morir y vive de acuerdo con ella.

 

Piensa de qué manera podrías dejar una huella en el mundo, cómo puedes inspirar a quienes te rodean. Todos somos seres únicos e irrepetibles y somos capaces de transformar nuestro entorno.

 

Haz una lista de actividades que serán tu visión, el cómo concretas tu misión.  

Después de todo, como dijo George Elliot: “Nunca es tarde para ser lo que podrías haber sido”.

 

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