En la orilla y en la balsa. Clase. El Universal. Jueves 4 de octubre 2018

"La peor decisión es la indecisión." Benjamín Franklin

 

Muchas veces cuando nos sentimos atorados empezamos a buscar el cambio por todos lados, nos queremos cambiar de trabajo, dejar una relación o incluso mudarnos de ciudad o de país. Creemos que de esa manera llegará a nosotros la vida que tanto deseamos.

 

Y muchas veces ni siquiera nos decidimos a dar el paso, seguimos con un pie en la orilla y el otro en la balsa, lo cual nos hace sentir inestables. Tenemos un conflicto por elegir hacia dónde movernos.

 

El día de hoy quiero compartirte algunas preguntas que puedes usar cuando estés en un momento de indecisión.

 

Es importante reconocer todo lo que sí hay en dónde estás. “¿Qué es lo bueno de esto que no estoy viendo?” Es una pregunta que te abre a muchas opciones, ya que empiezas a reconocer todo lo que ya está y que has perdido de vista. Por lo general nos enfocamos en lo que no nos gusta de determinada circunstancia, persona o lugar y mientras hagamos esto, brincarán todos los aspectos negativos con los que desde un principio no nos sentíamos felices. En cambio, cuando haces esta pregunta, el panorama se abre enormemente.

 

Ahora, una vez que ya te das cuenta de todo lo que sí hay, puedes seguir con estas dos preguntas: “Si elijo esto ¿cómo será mi vida en 5, 10, 20 años?” o “Si no elijo esto ¿cómo será mi vida en 5, 10, 20 años?” Y percibe lo que es más ligero para ti. Como ya lo he dicho en repetidas ocasiones, nuestros cuerpos tienen la capacidad de reconocer que es lo que será de mayor contribución para nosotros. Puedes sentirte expandido o contraído.

 

Hace poco un consultante se encontraba en una situación como la que describí y creía que cambiándose de casa, probablemente su vida cambiaría. Así que empezó la búsqueda. Las ofertas de renta en la colonia a la que quería mudarse eran mucho más altas de lo que él pagaba actualmente, así que cada vez se sentía mucho más frustrado, ya que veía ésta como la solución a sus problemas. Mi recomendación fue que comenzara a hacerse estas preguntas y fue impresionante lo que obtuvo. Reconoció que el lugar en el que vivía era muy bonito y que ahí mismo existían muchas posibilidades que no había visto como realizar algunos cambios mínimos dentro y que además los podía hacer inmediatamente y sin gastar lo que hubiera significado una mudanza.

Y es muy curioso, porque lo que en un principio parecía más expansivo, que era mudarse, se transformó y con esta nueva percepción se dio cuenta de que podía ser mucho mejor su vida si se quedaba en donde estaba. Así que eligió poner los dos pies en la orilla.

 

Mi invitación el día de hoy es a que reconozcas cómo eres capaz de cambiar la energía de las cosas cuando estás abiert@ a hacer preguntas. Estamos muy acostumbrados a concluir y lo hacemos con las posibilidades que creemos disponibles en ese momento. ¿Cómo sería tu vida si hacer preguntas fuera inherente a ti?

 

 

 

 

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