El tiempo es oro. Clase. El Universal. Jueves 23 de abril 2015

Puedes pedirme cualquier cosa que quieras, excepto tiempo”. Napoleón Bonaparte

 

Hace días tuve una plática muy interesante con una persona que es director de una empresa. Hablamos de tantos temas que podrían ser el tópico de este texto, que la cabeza me ha dado muchas vueltas sobre cuál escoger.

Finalmente me incliné por uno: lo importante que es compartir y como caso específico, tu tiempo.

 

Sin duda, creo que es lo más valioso que podemos ofrecer pero ¿cuántas veces lo hacemos? Escuchamos por todos lados que hay que dar algo de lo que tenemos en bienes materiales y cada quien lo hace de acuerdo a sus creencias y posibilidades. Sin embargo hay cosas que no se miden económicamente. ¿Cuánto vale tu tiempo?

 

Esta persona tiene muchos asuntos que atender y se tomó casi dos horas para compartir conmigo guía, experiencias y puntos de vista.

 

Lo que sucede es que al vivir atolondrados por tantas y tantas ocupaciones, lo que menos nos damos a nosotros mismos, y como consecuencia a los demás, es precisamente tiempo.

 

Muchas veces es más fácil solucionar lo que nos puede ser incómodo con dinero. Por ejemplo, pagar el taxi a alguien en lugar de llevarlo a su casa, comprar un juguete a un hijo en vez de leerle antes de dormir, ir a una tienda por un regalo para un amigo o nuestra pareja en vez de tener un detalle personal.

 

Lo triste es que al no darnos momentos de calidad a nosotros mismos, tampoco somos capaces de ofrecerlos a los demás porque no los tenemos registrados como valiosos. Y para muchas personas esto es un lujo.

 

Alguna vez me enseñaron que todo lo que nos es dado - talentos, recursos económicos y tiempo -es para compartir, que nosotros somos solamente los administradores. Lo malo es que creemos que todo esto es nuestro y que nos lo hemos ganado. ¿Y si cambiamos la percepción y lo tomamos como un regalo?

 

Dejémonos de pretextos diciendo “no tengo” que dar. Siempre hay algo. Todos los días. Hagamos conciencia de todo esto y comencemos por compartir nuestro tiempo… seguramente nos daremos cuenta de lo difícil que es hacerlo y así y comprenderemos en sentido literal la frase que dice: “El tiempo es oro”.

 

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