El regalo del perdón. Clase. El Universal. Jueves 23 de marzo 2017

“El perdón sólo se da entre iguales.” Un Curso de Milagros

 

A principios de mes, tuve el honor de organizar unas conferencias de una colega y amiga muy querida, Daniela Novoa, quien visitó en la CDMX . Hoy quiero compartir lo que nos transmitió en su conferencia “El regalo del perdón”.

 

Un regalo es algo que tú decides si lo recibes o no y qué haces con él. Puedes usarlo, guardarlo dárselo a alguien más.

 

Perdonar es una elección, es ver también la inocencia del otro. Cuando lo sigues viendo culpable, es muy difícil que puedas perdonarlo.

 

Un punto clave en este proceso es reconocer lo que el otro te está haciendo sentir, a qué le estás dando peso en la manera en la que interpretas la situación: Tal vez tu amiga no te llamó cuando había quedado, ese es el hecho. Pero todo lo que tú sientes al respecto tiene que ver contigo: te sientes rechazad@, que no vales, que no le importas. Lo que tú interpretas de lo ocurrido es lo que va a hacer que las cosas sean más grandes. Entonces la reinterpretación es lo que te va a ayudar a sanar. Tal vez tu amiga tuvo un contratiempo y no pudo comunicarse contigo en ese momento y ni siquiera sabía lo que había generado en ti.

 

Por lo general hay dos maneras en las que nos comportamos: la primera es cuando nos sentimos víctimas de la otra persona. Una víctima es quien no tiene recursos para salir adelante y por eso le entregamos nuestro poder personal. Estando en esta postura, es difícil que puedas ver la manera en la que contribuiste a vivir determinado suceso. En ocasiones es difícil identificar esto porque son nuestros pensamientos los que nos colocan en este lugar. Por ejemplo: estás haciendo todo bien en tu vida y de pronto alguien entra a tu casa a robar. Naturalmente tú no les abriste la puerta, pero si analizas tus pensamientos, tal vez viviste una experiencia en el pasado en la que creíste que cada vez que te va bien, “tienes que pagar” por ello. Entonces tus pensamientos son los que de alguna manera contribuyen a que vivas situaciones que te indiquen cuáles son las áreas en las que tienes que trabajar.

 

La otra postura que podríamos asumir es cuando pones al otro como víctima y le justificas todas sus acciones. El minimizar las acciones del otro hace que tú cargues con toda la responsabilidad y lo que se trata aquí es de sanar lo que te corresponde a ti, no todo.

 

Un aspecto importante aquí es reconocer que la distancia física no es la que marca si alguien está perdonado o no. Más bien se trata de un reconocimiento interno y genuino de la situación.

 

En resumen, los tres pasos para llegar al perdón son: 1. Reconozco lo que me pasa a mi. 2. Me responsabilizo de mi parte (busco las causas). 3. Estoy list@ para perdonar.

 

El perdón es un regalo que te das a ti mism@ ¿estás dispuest@ a recibirlo?

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