El peso del pasado. Clase. El Universal. Jueves 27 de agosto 2015.

“Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá." Harold MacMillan

 

Todos tenemos un pasado con recuerdos felices y tristes. Y muchas veces las historias dolorosas son las que nos mantienen atorados en el presente y nos impiden dar el siguiente paso para disfrutar la vida que deseamos.

 

Son como lastres que no nos dejan avanzar hacia un futuro mejor. Lo impresionante es darnos cuenta de lo importantes que creemos que son; ya hemos estado tan acostumbrados a cargar con este peso, que por extraño que parezca, quitárnoslo de encima nos causa miedo y desorientación, porque no sabríamos cómo vivir sin él.

 

Te propongo un ejercicio: escribe en un papel todas tus historias tristes. Tómate el tiempo que requieras. Una vez que hayas terminado, date cuenta de qué manera cada una de esas situaciones te han llevado a ser quien eres hoy.  Después haz un ritual, que puede ser enterrar estas experiencias o quemarlas. Mientras lo realizas despídete de cada una, agradeciendo lo que te fortalecieron y eligiendo la nueva vida que quieres ahora. Contacta con los sentimientos que surjan en ese momento (dolor, alegría, sorpresa, por ejemplo). Acepta que estás dispuesto/a a dejarlas ir aunque sea algo nuevo para ti. Incluso puedes reconocer también que no sabes cómo vas a vivir en adelante por lo acostumbrado/a que estás a llevarlas contigo. Despídelas con amor y aprecio y da la bienvenida a una nueva etapa en tu vida.

 

Te voy a contar un cuento que me contó mi maestra Magui Block:

Érase una vez un hermoso reino, con un gran castillo rodeado de bosques frondosos. El rey recibió de regalo dos halcones. Pasaron los días y las semanas y uno de las aves de aferraba a la rama de un árbol sin emprender el vuelo. El rey mandó traer a los mejores expertos. Nada funcionaba, el halcón no volaba. Finalmente el rey decidió dar una recompensa a aquél que le ayudara a su halcón a volar. Un humilde campesino lo logró. ¿Cómo lo hizo? Simplemente cortó la rama en la que se encontraba el halcón. Al no tener a qué aferrarse, el halcón se vio obligado a volar.

 

Solamente cuando estás dispuesto/a a soltar de manera absoluta podrás encontrar la manera de transformar tu vida. ¿A qué rama te estás aferrando?

 

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