¡Despierta! Clase. El Universal. Jueves 11 de agosto 2016

"Tengo la firme convicción de que lo opuesto al amor no es el odio sino la apatía”. Leo Buscaglia

 

Hace unos días tuve una experiencia que me sacudió. Un taxista que por no encontrar el número al que íbamos, decidió aventarme a media avenida en plena madrugada. Al decirle que solamente le pagaría si me dejaba en la puerta, me quitó la maleta. Pedí auxilio a unas personas que cocinaban en su casa. Yo estaba parada afuera de su ventana y no me hicieron caso. Me dijeron que no eran de ahí y siguieron con sus cosas. El señor me obstruía el paso. Me sentí como en un sueño, me decía “Esto no está pasando”… A un metro pidiendo ayuda y ellos como si nada…

 

Esto me dejó pensando en lo triste y desesperante de la situación mundial que estamos viviendo. La apatía es una enfermedad originada por nuestro egoísmo y nuestra falta de capacidad de ver a nuestro alrededor, a quien tenemos al lado.

La situación que narro es un extremo, pero creo que solamente así pude darme cuenta de cuántas veces alguien está triste, o deprimido o en una situación difícil y por estar concentrada en lo mío, ni me inmuto.

 

Parecemos robots, siguiendo rutinas diarias que nos ciegan y solamente avanzamos hacia nuestros propios objetivos: pendientes, trabajo.Yo, yo, yo…

 

Tal vez creemos que somos buenas personas porque no hacemos mal a nadie y tal vez en acción sea así ¿pero qué tal por omisión? ¿Cuántas veces no sabemos nada de la persona que trabaja con nosotros? ¿Nos ocupamos por llamar a un amigo que la está pasando mal? O son tantos nuestros compromisos que lo postergamos para mañana y así se nos van los días.

 

Entiendo que muchas veces por miedo no podamos intervenir en una situación de riesgo, pero ¿por qué no pedir ayuda? Y que tal vez no nos es posible socorrer a todas las personas en la calle que están vendiendo dulces o pidiendo limosna. ¿Qué tal un contacto visual por lo menos, para hacer sentir al otro que es una persona? Nos limitamos a decir “No, gracias” y seguimos con lo nuestro.

 

Por favor despertemos de este letargo y evitemos pasar de largo los días sin voltear a ver al otro. Propongo que todas las mañanas hagamos como propósito del día, abrir nuestros ojos y oídos a quien encontremos a nuestro paso. Que estemos abiertos a ver más allá de nuestros problemas. Si cada uno ponemos de nuestra parte, contribuiremos a vivir en un mundo más caritativo y humano, que vaya que nos hace falta!

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