De la intención al hecho. Clase. El Universal. Jueves 4 de diciembre 2014.

De querer ser a creer que se es ya, va la distancia de lo trágico a lo cómico”. José Ortega y Gasset.

 

Un tema que me ha llamado mucho la atención desde hace algunos años, cuando empecé a trabajar con los temas de  decretos e intenciones acerca de lo que deseamos manifestar, es que en muchos casos, lo único que nos hace falta es estar alertas para darnos cuenta de que aquello que queremos, ya está sucediendo, o que estamos muy cerca de alcanzarlo, aunque todavía lo veamos muy lejano.

 

Y lo acabo de experimentar esta semana con uno de los grupos del taller “Soy mi misión”, en el que me baso en el trabajo de Laurie Beth Jones y al cual le he agregado mi experiencia,  dinámicas, prácticas y sesiones de terapias energéticas que he aprendido a lo largo de los años.

 

Muchos de los ejercicios van encaminados a que las personas encuentren la, las acciones concretas para vivir cada día y en todos los aspectos, esa misión para la que vinieron al mundo.

 

Algunas de las preguntas eran ¿qué harías si fueras cien veces más atrevido en tus primeras relaciones, tus ambientes laborales, tu familia, tu comunidad? ¿A qué te dedicarías si el dinero no fuera un obstáculo? Si solamente tuvieras seis meses de vida ¿cómo los vivirías? Escribe tu epitafio.

 

Nos maravillamos de lo que descubrimos. Nos dimos cuenta de que en su mayoría, las respuestas que dieron, se referían a acciones que o ya estaban haciendo, o que no había realmente algo tan fuerte que les impidiera llevar a cabo aquello con lo que soñaban.

 

Algunas respuestas eran: “Daría más tiempo de calidad a mi familia”, “comería con vino”, “disfrutaría de la naturaleza”, “me reiría más”, “haría alguna obra social”…

 

Después de la dinámica se dieron cuenta de que muchas de ellas ya las estaban haciendo y la mayoría de las que aún no ponían en práctica, solamente bastaba con  proponérselo de manera consciente, organizarse y poner su corazón en aquello que estaban visualizando como un ideal.

 

Fue muy gratificante y nos llenó de energía y fe, comprender que la mayoría del tiempo vivimos en el “quisiera”, el cual es un tiempo que se queda flotando y nunca se concreta. Una vez que se convirtió en tiempo presente al “quiero” y posteriormente al “hago” y “soy” la vida se nos presentó con más claridad.

 

 

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