Día Internacional de la Mujer. Clase. El Universal. Jueves 10 de marzo 2016

“Es momento de que veamos a los géneros como un espectro en lugar de dos ideales opuestos”. Emma Watson en su discurso “He for She” en las Naciones Unidas.

 

Me considero una mujer afortunada, tuve la oportunidad de estudiar, elegir una carrera, trabajar en lo que quise, voy y vengo a mi gusto, puedo tener una cuenta bancaria a mi nombre y ejercer mi voto. Me parece tan normal, que a veces se me olvida que hasta hace menos de un siglo las mujeres como género empezamos a tener estos derechos.

 

Mi abuela me dijo una vez: “En mi época, dejabas de depender de tu papá para depender de tu marido”. ¡Qué difícil habrá sido ser eternas adolescentes que requerían de permiso para todo!

 

Y todavía hoy en día, existe mucho camino por recorrer: mujeres con salarios menores a los de los hombres, que son tratadas como objetos sexuales si quieren ascender a un puesto mejor, y esto por mencioniar únicamente algunas situaciones que nos son adversas como género y que no me alcanzaría este espacio para abordarlas.

 

Sin duda todo este cambio social ha creado mucha confusión tanto en hombres como en mujeres y creo que esto se debe a que han sido tantos años de sumisión y obediencia y de ser considerado un género inferior, que puedo entender cómo en el momento en que tenemos libertad queremos comernos el pastel completo, tanto que a veces nos atragantamos.

 

Y pienso que este desconcierto se debe a que hemos malentendido como seres humanos la diferencia que hay entre igualdad y equidad. Equidad es que tengamos los mismos derechos y obligaciones, pero ¿igualdad? ¡Claro que no somos iguales! Estoy totalmente de acuerdo con la equidad, respetando las diferencias que hay entre hombres y mujeres.

 

Debido a esto, hoy en día vivimos en un lío: todavía no sabemos bien “qué le toca a quién”. Una amiga una vez comentó: “La liberación femenina fue más bien una liberación masculina”, porque en todos los niveles socioeconómicos siguen existiendo mujeres que además de trabajar, llegan a sus casas a atender a los hijos y al marido. Aunque hay parejas que parece que lo han logrado y tienen distribuidos los roles y las obligaciones. Pero esto es un trabajo no solamente de mujeres, es un trabajo en conjunto que inicia desde la educación de los niños y de las niñas.

 

Durante muchos siglos hemos vivido en la tesis, ahora estamos en la antítesis y confío en que en un futuro no muy lejano lleguemos a la síntesis en la que logremos acomodarnos en una sociedad en la que la equidad de género sea un hecho en todos los sentidos. Y creo que ese día ya no tendríamos que festejar un Día Internacional de la Mujer.

 

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