¿Cambio o algo distinto? Clase. El Universal. Jueves 25 de octubre 2018

“Ver otro cielo, otro monto, otra playa, otro horizonte, otro mar, otros pueblos, otras gentes de manera diferente de pensar”. Manuel Gutiérrez Nájera

 

Es curioso cómo con frecuencia le tememos al cambio, sin darnos cuenta de que el cambio es algo inherente a esta realidad. Nos aferramos a las cosas, personas, situaciones y circunstancias aunque muchas veces sabemos que ya no son de contribución para nosotros.

 

Hoy me gustaría plantear tres posturas distintas. La primera de ellas tiene que ver con el apego a dejar las cosas como están. Cuando nos cerramos a ver otras posibilidades por miedo a que las cosas empeoren. Cuando usamos lo de “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. ¿En cuántas áreas de tu vida estás estancad@ en esta frase y sigues atorad@ por no aceptar que una relación ya terminó, que este trabajo ya no te conviene, que ya tus clientes requieren algo nuevo….

 

¿Cuál es el valor de aferrarte a todo esto? ¿Qué fantasía o mentira te estás contando para seguir ahí?

 

Hay otra segunda postura, la de “hacerte pato” haciendo cambios mínimos creyendo que de esta manera tu vida va a ser lo que deseas. A veces esto funciona y basta con que te muevas un poco para conseguir los resultados que requieres. Para esto te recomiendo que te hagas preguntas y seas honest@ contigo mism@ para estar consciente si realmente un cambio pequeño es lo que va a crear más en tu vida.

 

Por ejemplo: a veces solamente se requiere que cambies tu perspectiva para ver lo nuevo en algo que ya está: ese reconocimiento hace que avances. Y para eso está la pregunta que ya he planteado ¿qué hay de bueno aquí que no estoy pudiendo ver?

 

Sin embargo de lo que hoy quiero hablar es de las veces que te das “atole con el dedo” y que según tú estás cambiando cuando en realidad “es la misma gata revolcada”.

 

Es como si en tu alimentación cambiaras de un tipo de comida chatarra a otro tipo de comida chatarra. Al final, sigues comiendo comida chatarra, solamente le cambias el sabor.

 

¿Qué tal que lo que requieres es hacer algo totalmente diferente? Y esa es la tercera opción que planteo hoy. ¿Qué tal que lo que requieres es ya no comer comida chatarra?

 

En las relaciones sucede con mucha frecuencia, por ejemplo: quieres salvarla, entonces tratas de comunicarte de distintas maneras, de pedir en distintos tonos algo, y ¿qué tal que lo que se requiere es que tomes una decisión diferente? ¿Cómo sería salirte de ahí? ¿O dejar de decir las cosas de manera “bonita” o “fea”? ¿Qué tal que ahora lo distinto fuera ya no decir nada y marcar un límite con el silencio?

 

Te invito a que te des cuenta cuál de estas tres posturas estás utilizando en distintas áreas y que te hagas consciente de que está en tus manos lograr la vida que deseas.

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