Ama lo que eres, ama lo que haces. Clase. El Universal. Jueves 12 de febrero 2015

“Amar a la vida a través del trabajo, es intimar con el más recóndito secreto de la vida”. Khalil Gibran.

 

Desde niños nos enseñan que para “ser alguien” es importante trabajar duro para obtener lo que deseamos.

 

Esta obsesión de vivir para trabajar y obtener dinero, poder y status, entre otras cosas, hace que nos sobre esforcemos y nos sintamos cada vez más agobiados, desesperanzados e insatisfechos.

 

Por un lado estamos las personas que nos desenvolvemos en un mundo laboral remunerado económicamente. Me refiero a los que en la sociedad llamamos “trabajos”.

 

Muchos de nosotros hemos sentido estrés por vivir envueltos en los problemas de este tipo de vida, la competencia, el querer tener más y más para alcanzar lo que soñamos y que muchas veces no logramos concretar porque nos perdemos en el proceso.

 

Por otro lado, existen muchos trabajos que no son remunerados económicamente y que por eso ni siquiera les damos ese nombre. En la mayoría de los casos no tienen un horario, ni días de descanso, ni vacaciones y sin embargo no generan un sueldo: Me refiero a las mamás, a las amas de casa, por ejemplo. Y son sientan las bases para que otras personas puedan “trabajar” y se les haga la vida más fácil.

 

Mi intención no es decidir cuál es mejor, sino simplemente definir que “trabajo” no es solamente el que te pagan por hacerlo. Se trata más bien de roles.

 

Es como el cuerpo humano: tenemos órganos que desempeñan distintas funciones para que un ser vivo esté sano. Cuando uno de ellos se enferma los demás se afectan.

 

Lo mismo pasa en la sociedad, cada uno de nosotros tiene un rol importante en ella y somos engranajes que hacen que la máquina funcione.

 

La mala interpretación de la importancia de cada labor, hace que, o nos sintamos superiores o nos minimicemos.

 

Lo importante es reconocer quiénes somos, abrazarnos y respetar nuestras diferencias. Cuando amamos lo que hacemos nos daremos cuenta que es la mejor aportación que podemos hacer para nuestras familias, sociedad, país y al mundo.

 

Una de las historias más inspiradoras que he escuchado, es acerca de un hombre que era zapatero, pero que ponía tanto amor a su trabajo, que las personas que usaban los zapatos hechos por él volaban.

 

Esto me recuerda que lo importante no es lo que haces, sino la actitud y el corazón que pones en ello.

 

Deseo que cada día con las actividades que hagas, sean las que sean, inspires a los otros a “volar”.

 

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® En Mi Mejor Version por Roberta Carriles Gibbon