A cada cosa su espacio y su tiempo. Clase. El Universal. Jueves 18 de febrero 2016

“Todo te revelará su secreto si lo amas suficientemente”. George Carver

 

Desde niños aprendimos que existen “los buenos” y “los malos” en las películas, historias y cuentos. Y que el bien triunfa sobre el mal. Tal vez por esa idea maniqueista en la que solamente existen esas dos posibilidades, vivimos en una lucha interna. Porque “debemos” ser buenos SIEMPRE, estar alegres, ser positivos, encontrar el lado amable de todo.

 

Frases como “Mañana saldrá el sol”, “Podría haber sido peor”, “Por lo menos tienes salud” suenan muy bonitas. Nos sentimos obligados a encontrar a felicidad a toda costa. Pero muchas veces un optimismo exagerado se vuelve en contra nuestra y a la larga rebota, porque no nos dimos la oportunidad de afligirnos cuando algo sale mal.

 

Estás pasando por un momento difícil y no te atreves a quejarte o a experimentar ese dolor porque lo asocias con ingratitud y con vergüenza. Sientes que te incomoda e incomodas a los demás. Por supuesto que siempre tendrás algo que agradecer y que las cosas podrían haber sido peor de lo que son, pero no por eso vas a minimizar la angustia, la tristeza, el miedo o la frustración que te está causando una circunstancia determinada.

 

Creo que lo mejor en esos momentos es sentir lo que sale de ti, aunque no te guste. Y dejar de calificar las emociones como buenas o malas. Hay veces en las que solamente vemos una pared negra y la sociedad y nosotros mismos nos obligamos a pintarla de color rosa porque se ve más bonito, porque no estorba.

 

A veces lo mejor es mirarla tal cual es y quedarnos ahí. Creo que lo que sucede es que en muchas ocasiones dejamos de vivir nuestros duelos por querer salir inmediatamente de un lugar que creemos que no es correcto.

 

La realidad es que el mundo es dual, lo bueno y lo malo coexisten al mismo tiempo y ninguno de los dos va a lograr desaparecer al otro. Lo importante es dar a cada cosa su tiempo y su espacio.

 

Se vale llorar, se vale sentirse mal, se vale enojarse. ¿Por qué compramos la idea de que la perfección existe solamente en lo que consideramos bueno o positivo?

 

Si estás pasando por una mala racha, deja de compararte con los que están peor. Haz una pausa y quédate ahí sin culpa. En el silencio encontrarás que todo lo bueno y lo malo están en ti simultáneamente. Abraza lo que encuentres y quítale las etiquetas. Eso te hace perfecto, eso te hace humano.

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